27-Feb-2011 - La paradoja del Ártico

Artículo en Español

El buque rompehielos ruso Yamal navegando en el Ártico.- ROSATOMFLOT
La pérdida de hielo abre la puerta a explotar nuevos recursos, lo que acelera el proceso - Científicos y políticos debaten el futuro de la región
La búsqueda de un paso navegable entre el Pacífico y el Atlántico a través del Ártico ocupó la imaginación de monarcas y exploradores, incluidos Carlos III y Alejandro Malaspina en España, durante 200 años. Hoy la rápida perdida de hielo, a consecuencia del cambio climático, vuelve a alimentar la codicia por los recursos del Ártico, pero a costa del riesgo de cambios abruptos con consecuencias que podrían ser peligrosas para toda la humanidad.
El pasado mes de enero fue el de menor extensión de hielo en el Ártico, 50.000 kilómetros cuadrados, en toda la serie de observaciones desde 1979. Mientras tanto, los representantes políticos de las naciones con territorio en la región reunidos en Trømso, Noruega (www.arcticfrontiers.com) afirmaban sentirse preocupados por los riesgos que la velocidad de los cambios en el Ártico conlleva. Todos ellos reconocieron que estos cambios son consecuencia del cambio climático derivado de las emisiones de gases de efecto invernadero y anunciaron la construcción de grandes bases y centros de investigación en el Ártico para detectar los cambios.

Estas declaraciones a duras penas conseguían ocultar el entusiasmo por la accesibilidad que la perdida de hielo ofrece para la explotación de recursos en la zona, que serán accesibles en breve por la pérdida de hielo, incluyendo minerales, petróleo, gas y pesquerías, así como nuevas rutas para el transporte marítimo.
La codicia por los ingresos que el tráfico marítimo por el Ártico reportará ha creado tal impaciencia que Rusia anunció el despliegue de una potente flota de rompehielos nucleares, la Rosatomflot, que garantizará la navegación por el paso del Norte, a lo largo de la plataforma de Siberia, a cambio, eso sí, del pago de abultados derechos de paso. Por su parte, las grandes multinacionales se preparan ya para extraer minerales, gas y petróleo.
Sin embargo, estos cambios amenazan con disparar una serie de mecanismos de cambio abrupto, cada uno de ellos con consecuencias globales, que podrían ir encadenándose en un efecto dominó que supone un claro riesgo de cambio climático peligroso. La pérdida de superficie de hielo contribuirá a acelerar este proceso, calentando el agua. La pérdida de hielo sobre Groenlandia llevará a un aumento del nivel de mar, mientras que el aumento de temperatura en sedimentos someros y suelos amenaza con liberar cantidades enormes de metano -atrapados en forma de hidratos- a la atmósfera, lo que podría potenciar de forma abrupta el efecto invernadero.

La fusión de hielo en tierra está llevando al aumento de la escorrentía y de la descarga de agua dulce al Ártico, lo que podría alterar el sistema global de corrientes responsable de modular los regímenes climáticos locales.

En el subártico, el aumento de temperatura puede causar la mortalidad del bosque boreal y la desecación de turberas que podrían alimentar fuegos que liberarían cantidades masivas de CO2 a la atmósfera. De los 14 elementos capaces de causar inestabilidades y cambios abruptos en el planeta, seis se encuentra en el Ártico. Lo que allá ocurra tendrá consecuencias globales.

Las observaciones de pérdida de hielo en el océano Ártico muestran una reducción de la capa helada más rápida que la que cualquiera de los modelos climáticos actuales es capaz de reproducir.

Modelos recientes indican que la pérdida de hielo en Groenlandia se puede disparar con un calentamiento climático de 1,5 grados centígrados, más de un grado por debajo de lo que considera el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), lo que sitúa dicho fenómeno peligroso mucho más cercano a nosotros de lo que se esperaba. Nuestras acciones en los próximos cinco años determinarán si cruzaremos ese umbral de cambio climático de riesgo.
Fuente: elpais.com

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