11-Jun-2011 - Rash of murders threatens to silence activism in Brazil (Ola de muertes de activistas en Brasil)

Articulo en Español e Inglés
Spanish & English article
Murders tied to land disputes in rural Brazil, cumulative total of 383 since 2000.
English article
Authorities in Brazil have sent an elite police force consisting of 60 officers to offer protection to environmental activists in the Amazon after a series of killings, reports the Associated Press. 

The move comes 10 days after Brazil’s Vice President Michel Temer announced the creation of a working group on Amazon violence following the assassinations of three
activists in the region in late May. The Brazilian Amazon is no stranger to systemic violence against environmental activists, yet the response from the federal government in the past two weeks is the most significant to date. 

Dorothy Mae Stang (1931-2005)
On May 24th, environmentalist José Claudio Ribeiro da Silva and his wife, Maria, were gunned down near Marabá, Pará, where the couple worked in a sustainable extractive reserve. Only three days later another prominent activist was killed. The leader of the Amazon Peasants Association, Adelino Ramos, was murdered in front of his family in Vista Alegre do Abunã, Rondonia. Both Ramos and da Silva were vocal opponents of deforestation in the Amazon. The deaths of these activists are being compared to the murder of American nun Dorothy Stang in 2005 and rubber trapper Chico Mendes in 1988, considered martyrs by many. 

Chico Mendes (1944-1988)
Murders tied to land disputes in rural Brazil, cumulative total of 383 since 2000. Some have linked the high-profiles killings in part to proposed revisions to Brazil’s Forest Code, the country’s primary law addressing deforestation. The revisions have incited tension between those in favor of allowing further clearing in the Amazon and environmentalists who support the original code, drafted in 1965. The revisions, now passed by Brazil's lower house, loosen restrictions on clearing forests along riverbanks and on hilltops. In addition, under the original law, landholders were required to maintain 80 percent of their lands in forest, and technically could be required to reforest cleared property, however the revised Forest Code would require only 50 percent of land to be preserved, and reforesting will not be required.
Source: news.mongabay.com 
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Artículo en Español
Las autoridades de Brasil han enviado una fuerza policial de elite compuesta por 60 oficiales para ofrecer protección a los activistas del medio ambiente en la Amazonia después de una serie de asesinatos, informa la Associated Press.

La decisión se produce 10 días después de que el Vice Presidente de Brasil, Michel Temer, anunciara la creación de un grupo de trabajo sobre la violencia en Amazonia tras los asesinatos de tres activistas de la región a finales de mayo. La Amazonia brasileña no es ajena a la violencia sistemática contra los activistas del medio ambiente, sin embargo, la respuesta del gobierno federal en las últimas dos semanas es la más importante hasta la fecha.

El 24 de mayo, el ambientalista José Claudio Ribeiro da Silva y su esposa, María, fueron muertos a tiros cerca de Marabá, Pará, donde la pareja trabajaba en una reserva de extracción sostenible. Sólo tres días más tarde, otro prominente activista fue asesinado. El líder de la Asociación Campesina del Amazonas, Adelino Ramos, fue asesinado frente a su familia en Vista Alegre do Abunã, Rondonia. Tanto da Silva como Ramos se oponían con fuerza a la deforestación en el Amazonas. Las muertes de estos activistas están siendo comparadas con el asesinato de la monja americana Dorothy Stang en el 2005 y de Chico Mendes en 1988, recolector de caucho, activista ambiental y sindicalista, ambos considerados por muchos como mártires.


Algunos han relacionado en parte los asesinatos a las revisiones propuestas al Código Forestal de Brasil, la ley primaria que regula la deforestación del país. Las revisiones han incitado a la tensión entre los partidarios de permitir una tala adicional en el Amazonas y los ambientalistas que apoyan el código original, redactado en 1965. Las revisiones, ya aprobadas por la Cámara Baja de Brasil, reducen las restricciones en la tala de los bosques a lo largo de riberas de los ríos y en las colinas. Además, en virtud de la ley original, los propietarios estaban obligados a mantener el 80 por ciento de sus tierras como bosque, y técnicamente se podía exigir la reforestación de la propiedad talada; sin embargo, la revisión del Código Forestal requiere que solo se conserve el 50 por ciento de la tierra y no se requerirá la reforestación de las tierras taladas.

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