25-Sept-2011 - Perros: Cane Corso, Historia, Temperamento y Características


Estatua de Canis Pugnax
Origen
El Cane Corso es un descendiente del "Canis Pugnax", el perro de guerra de la Antigua Roma. Ha sido utilizado para la guardia de la propiedad y de los animales, pero también para la protección privada gracias a su imponente mole y notable agilidad. Fue utilizado en el pasado no sólo como perro boyero sino también en la caza del jabalí, y como perro escolta en los largos viajes de los comerciantes e, incluso, como perro de agarre de toros. Estuvo muy difundido en toda la región meridional italiana y más aún en Calabria, Lucannia, Pugglia, y Sannia. Tanto su aspecto fiero y decidido, como su imponente estructura propia de todos los molosos, parecen estar en el orden de su nombre, pues Corso quiere decir "potente, robusto, fuerte." Otros atribuyen el origen etimológico de la palabra al latín "cohors" o guarda mayor del cuerpo o al griego «kortos», referido al hecho de que guardaba y vigilaba personas y animales durante las épocas de trashumancia. Finalmente, otros ven al nombre relacionado con la isla de Córcega. Lo cierto es que fuera de Italia se sabe muy poco sobre el Cane Corso y que incluso en su país de origen, durante años, la raza ha permanecido olvidada e ignorada. Hizo falta que en 1973 el profesor Giovanni Bonatti se refiriera a la presencia en la provincia de Puglia de un "perro moloso de pelo corto, diferente del mastín napolitano, similar al bullmastiff y parecido al perro de presa mallorquín" para que un grupo de entusiastas se pusiera manos a la obra y tratara de recuperarla y darla a conocer dentro y fuera del país. De hecho su reconocimiento ofical por parte del ENCI (Ente Nazionale di Cinofilia Italiano) sólo ha tenido lugar en enero de 1994, después de que la mesa de trabajo de la SACC (Societá Amatoria Cane Corso) aportara suficiente documentación, fotos, datos y un nutrido grupo de ejemplares típicos para defender su existencia y antiquísimo origen.

Temperamento
De carácter afable y fiel con los suyos. Su equilibrio psicológico y la extrema versatilidad funcional que le permite adaptarse a todo, le está haciendo ganar cada vez más adeptos y de hecho nuevamente se le emplea en tareas de pastoreo y guarda como antaño, y también en la caza, aunque poco a poco va ganándose un puesto preferente como animal de compañía y en lo que se ha dado en llamar la terapia con animales domésticos ("pet therapy"). Sin embargo, por su tamaño y extraordinaria fuerza el propietario del cane corso debe ser capaz de educarlo desde el primer momento para tenerlo siempre bajo control, de tal modo que nunca se produzcan sorpresas ni conflictos, debe aprender desde cachorrito lo que está bien y lo que no, lo que está prohibido y lo que se le permite, para que más adelante no se produzcan contratiempos, recomendándose además un adiestramiento profesional de determinadas circunstancias, siempre que el perro haya adquirido un cierto grado de madurez, pues no debemos olvidar que, tratándose de molosos, su desarrollo psicológico es siempre más lento que el físico. Consciente de su talla y de su aspecto, el corso no suele manifestar nerviosismo y acepta de buen grado a toda persona que su propio amo acepte bien. 

Cuando se le encarga la guarda de una propiedad su temperamento equilibrado permite realizarla siempre desde un segundo plano, con gran discreción, y sólo en caso de verdadera necesidad, actúa y ataca. Habitualmente son animales tranquilos y muy poco ladradores, pero alertas ante la presencia de intrusos.
Son animales rústicos, de fuerte temperamento, vigilantes, capaces de asimilar todo tipo de experiencias y adaptarse a todas las condiciones ambientales. En general los ejemplares de esta raza suelen ser bastante equilibrados.
Un cane corso bien socializado, educado, jerarquizado y sobre todo con un dueño responsable, suele ser un  buen compañero del ser humano. De todos modos habrá que tener en cuenta que a pesar de tener una cara que despierta ternura, en realidad se trata de un perro utilizado para la defensa, hábil en el ataque y muy aguerrido durante la lucha.

Este perro robusto necesita de una buena dosis de ejercicio pero, sobre todo, requiere de interacción personal y mucho compañerismo. Él vive para su familia y puede llegar a ser destructivo si se dejan solos mucho tiempo.

Los cachorros de Corso deben ser amable y tener confianza con los extraños. Con una socialización adecuada, se vuelven más distantes y exigentes a medida que maduran.

Al igual que con todos los mastines, la socialización es un requisito indispensable para promover el temperamento correcto, que es de protección, pero en un ambiente tranquilo, de forma estable y discriminativa.
La agresión hacia otros perros puede llegar a ser un problema. Por ello debe estar completamente socializados con otros perros desde una edad temprana.
El Cane Corso es más atento y más sensible a la formación que otros mastines, y aunque es muy dominante, respeta a un propietario que es seguro y consistente.
Tiene la piel más apretada que otros mastines y babea menos. Le gusta cavar, y la mayoría disfrutan de las salpicaduras de agua, ya sea en el estanque, un lodazal, el aspersor de riego, o su tazón de agua. Estos no son perros delicados.

Así podemos concluir que el cane corso es un animal impresionante, equilibrado y eficaz en cualquier cometido que de él se requiera. Es una leyenda hecha realidad.


Características Valor promedio
Actividad diaria Media
Excitación ante estímulos cotidianos Baja
Vigor Muy alto
Estabilidad emocional Muy alta
Tolerancia a los niños Media-baja
Afectuosidad con la familia Media-baja
Sociabilidad con extraños Baja
Umbral de estimulación del ladrido en general Alto
Umbral de estimulación del ladrido de alerta y amenaza Bajo
Aptitud para la guardia Muy alta
Dominancia con otros perros Muy alta
Dominancia con el dueño Alta
Respuesta al entrenamiento de obediencia Media-baja
Destructividad Baja
Comportamiento de juego en la adultez Bajo

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