Rethinking dog domestication (Reconsiderando la domesticación del Perro)

Artículo en Español e Inglés
(Spanish & English article)

English article
Australian Dingo (Dingo Australiano)
The dog was the first domesticated animal but it remains uncertain when the domestication process began and whether it occurred just once or multiple times across the Northern Hemisphere. To ascertain the value of modern genetic data to elucidate the origins of dog domestication, we analyzed 49,024 autosomal SNPs in 1,375 dogs
 (representing 35 breeds) and 19 wolves. After combining their data with previously published data, researchers contrasted the genetic signatures of 121 breeds with a worldwide archeological assessment of the earliest dog remains. 

Correlating the earliest archeological dogs with the geographic locations of 14 so-called “ancient” breeds (defined by their genetic differentiation) resulted in a counterintuitive pattern. First, none of the ancient breeds derive from regions where the oldest archeological remains have been found. Second, three of the ancient breeds (Basenjis, Dingoes, and New Guinea Singing Dogs) come from regions outside the natural range of Canis lupus (the dog’s wild ancestor) and where dogs were introduced more than 10,000 y after domestication.

These results demonstrate that the unifying characteristic among all genetically distinct so-called ancient breeds is a lack of recent admixture with other breeds likely facilitated by geographic and cultural isolation. Furthermore, these genetically distinct ancient breeds only appear so because of their relative isolation, suggesting that studies of modern breeds have yet to shed light on dog origins.

We conclude by assessing the limitations of past studies and how next-generation sequencing of modern and ancient individuals may unravel the history of dog domestication.
 Source: pnas.org
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Artículo en Español
New Guinea Singing Dog (Perro cantor de Nueva Guinea)
El perro fue el primer animal domesticado, pero sigue siendo incierto cuando se inició el proceso de domesticación y si se produjo sólo una vez o múltiples veces en todo el hemisferio norte. Para determinar el valor de los modernos
datos genéticos para esclarecer los orígenes de la domesticación del perro, se analizaron 49.024 genes autosómicos del Sistema nervioso periférico en 1.375 perros (en representación de 35 razas) y 19 genes autosómicos de lobos. Después de combinar sus datos con los publicados anteriormente, los investigadores han contrastado las firmas genéticas de 121 razas con los asentamientos arqueológicos de los restos de perros más antiguos. 

La correlación de los primeros restos arqueológicos de perros con las zonas geográficas de 14 de las llamadas "antiguas" razas (que se definen por su diferenciación genética) dio lugar a un patrón contrario a la intuición. En primer lugar, ninguna de las razas antiguas proceden de regiones en las que los más antiguos restos arqueológicos han sido encontrados. En segundo lugar, tres de las razas antiguas (Basenjis, dingos y los  perros cantores de Nueva Guinea) provienen de regiones fuera del área de distribución natural del Lobo (Canis lupus; antepasado salvaje del perro) y donde estas razas primitivas de perros se habían introducido unos 10.000 años después de la domesticación.

Estos resultados demuestran que el elemento unificador entre todas las razas antiguas distintas genéticamente es la falta de mezclas recientes con otras razas, facilitada por el aislamiento geográfico y cultural. Por otra parte, estas razas antiguas genéticamente distintas sólo aparecen debido a su relativo aislamiento, lo que sugiere que los estudios de las razas modernas aún no han arrojado luz sobre los orígenes del perro.

Este estudio concluye con una evaluación de las limitaciones de los estudios anteriores y de cómo la próxima generación de ejemplares de diferentes razas de perros antiguos y modernos pueden desentrañar la historia de la domesticación del perro.
Fuente: pnas.org