Pontevedra (Galicia): Entierro del centenario Loro Ravachol

"Velada infausta" es el título que recibió hace 100 años el primer entierro del loro Ravachol.
El popular plumífero pasó a mejor vida un lunes de Carnaval y cuentan las crónicas de la época que la muerte de aquel loro "espanto de princesas y de pescadoras" hizo que decenas de vecinos de la ciudad acudiesen a dar su pésame a su propietario, el boticario Perfecto Feijoo.

Un siglo después los pontevedreses volverán a vestir de luto para despedir al gran emblema de su Carnaval, un loro anarquista e irreverente que, se cuenta, una vez que llegó a la botica tardó casi un año en hablar. Eso sí, cuando se arrancó lo hizo de veras: advertía a su dueño de que había clientes en la botica, manifestaba con claridad su aversión al clero (gritaba un "cua, cua, cua" que identificaba al eclesiástico con un cuervo), a los políticos y hasta a Emilia Pardo Bazán, que tuvo que soportar como, claramente, el descarado plumífero dudó de su honestidad.

Tan popular llegó a ser que a su muerte fue embalsamado y se organizó un velatorio en la botica. El loro descansaba en una urna rodeado de velas... Y la coincidencia con el Carnaval hizo el resto: cientos de pontevedreses, inclusive autoridades militares y civiles, pasaron por la sala mortuoria para manifestar sus condolencias, no todos los días se muere alguien capaz de llamar claramente "ladrón" o "larpeiro" a los más poderosos de su época.
Fuente: FarodeVigo

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